El papel del hombre en el feminismo y la igualdad

El papel del hombre en el feminismo y la igualdad

El papel del hombre en el feminismo y la igualdad

Podría parecer innecesaria lanzar al aire la pregunta sobre ¿Cuál debería ser el papel del hombre en la búsqueda de la igualdad? Sin embargo, a nuestro entender, hombres y mujeres tienen una responsabilidad compartida en el papel a desempeñar para lograr la paridad total.

El diálogo y el debate deben ser la base si queremos que el consenso sobre la igualdad de género sea el mayor posible, alejándonos de la polémica y el enfrentamiento. Se trata de que la auto reflexión y la educación sean las herramientas que lleven a cada persona a comprender que solo hay un camino. La imposición, proselitismo vacío y la confrontación, deben quedar atrás como las cadenas que tuvieron atadas y sometidas a las mujeres durante demasiado tiempo.

En 2025 se cumplirán 70 años de las elecciones federales de 1965 en las que por primera vez la mujer pudo ejercer su derecho a voto en México (aunque en 1947, durante la Presidencia de Miguel Alemán Valdés, se permitió votar a las mujeres en procesos municipales). Durante ese tiempo hemos logrado muchos avances, pero no son suficientes.

La mujer vive en muchos ámbitos de la sociedad en segundo plano, y a menudo es incapaz de ser independiente económicamente.

El mundo rural muestra aún un nivel alto de analfabetismo o de niveles de educación muy básicos, y la violencia es sin duda uno de los principales problemas y preocupaciones en México.

Pero también debemos hablar de la brecha salarial entre hombres y mujeres, de la participación del hombre en el ámbito doméstico, de aumentar el número de mujeres en formación universitaria y profesional, de la educación anticonceptiva para evitar una natalidad no deseada en edades jóvenes, o del acceso a las prestaciones sociales.

Por tanto, es esencial que los hombres no sean espectadores en este proceso de cambio. Involucrarlos y hacerlos partícipes de la defensa de la igualdad significará que serán plenos embajadores de ella.

Los gestos y las fachadas deben de dar paso a acciones con un recorrido a largo plazo y en estas acciones la presencia de mujeres que por su trayectoria y valía son líderes natas en diferentes aspectos de la sociedad, la economía y la política, darán con su ejemplo de lucha, su inteligencia y dedicación, una visión y un ejemplo claro de éxito. De esta manera, los jóvenes del futuro vivirán de forma natural que cualquier persona, independientemente de su género tiene el derecho de llegar a puestos de decisión y responsabilidad.

Para ello, los hombres deben estar al lado, ni detrás, ni delante, ni enfrente. Su acompañamiento demuestra a las mujeres y a ellos mismos, que solo unidos lograremos una sociedad más justa e igualitaria.

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